LAS NORMAS DE CONDUCTA DE ANGECO: DE TODOS Y PARA TODOS

Cuando en 1994 nació lo que ahora conocemos como ANGECO, se identificó la defensa de los intereses legítimos de sus asociados como razón primera de su creación y como fin principal a lograr y preservar. Pero sus promotores, que ya entonces y con toda razón se reconocían como genuinos representantes de las empresas de recuperación, miraban más allá y añadieron la defensa de los intereses sectoriales, promocionando así a un colectivo al que reconocer su papel decisivo en el sistema económico y por cuyo desarrollo merecía comprometerse.

Los objetivos eran ambiciosos y los obstáculos a vencer no eran pocos ni menores.

El alto nivel de desarrollo alcanzado por el sector en todos estos años no hubiera sido el mismo sin el impulso constante y decidido de ANGECO. También ANGECO ha sabido afrontar los perjuicios generales derivados de la falta de un marco legal propio y ha trabajado constantemente para que su estrategia los mitigara del mejor modo posible.

Hoy, 25 años después del nacimiento de ANGECO, sigue vigente esa carencia legislativa, realidad que ni nos desanima ni nos frena tampoco. ¿Por qué?, porque ahora resulta más vigente que nunca la decidida voluntad de ANGECO de afrontar ese reto avanzando en materia de autorregulación, estrategia que al ir progresando se ha concretado con diversas normas y códigos de conducta de especial relevancia en nuestro trabajo. Un paso adelante en ése camino, realizado precisamente el mismo año que conmemoramos nuestro XXV Aniversario, ha consistido en hacer de todas ellas un instrumento de compromiso de cumplimiento común para todos y sin excepciones, superando así la incoherencia que suponen obligaciones diferentes y facilitando también la ejecución de los planes de acción que quepa desarrollar.

Estamos consiguiendo poco a poco que se identifique a todos los miembros de ANGECO como integrantes de una organización referente de máxima profesionalidad, organización que traslada y comparte con sus socios un mensaje siempre transparente y que impulsa y extiende en beneficio general una imagen de seriedad y compromiso. Las normas y códigos de conducta de todos y para todos nos servirán para ello y reforzarán la influencia institucional que tenemos el deber de ejercer en un momento decisivo de la siguiente historia en común que hemos de construir en los próximos años y que seguro celebraremos, como hacemos ahora conmemorando nuestro XXV Aniversario.

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