Por Eduardo Alonso Business Development Responsible de KRUK

Es una realidad que efectivamente así está sucediendo. Muchos de los directores de recuperaciones y jefes de riesgos de las principales entidades financieras que operan en nuestro país ya vienen detectando esta problemática desde finales del pasado ejercicio, inicio del periodo de desaceleración económica en el que estamos inmersos.

La preocupación por la elevación de las tasas de morosidad de los productos más ligados al consumo como por ejemplo las tarjetas de crédito, es una realidad constatable.

Este tipo de productos son los más débiles en términos de riesgo y recuperabilidad, debido a las facilidades que se conceden a los clientes durante el proceso de formalización de las mismas. Por este motivo, debido a la tendencia alcista se ha reforzado notablemente el control y seguimiento de los saldos dudosos.

En paralelo a este proceso de repunte de los saldos dudosos del consumo, he podido compartir con nuestro sector que se está observando en general una mayor dificultad en la recuperación de los créditos, debido al efecto que producen unos niveles elevados de endeudamiento de las familias combinado con un estancamiento en términos reales de los salarios durante los últimos años.

En mi opinión la evolución de las tasas de desempleo en España siempre ha seguido un comportamiento paralelo a las tasas de morosidad, por lo que si el consumo de las familias, la actividad e inversión de las empresas sigue ralentizándose, es muy probable que volvamos a una senda de mayor dificultad en la recuperación.

En todo caso, las inversiones en soluciones y medios tecnológicos que se vienen realizando por todos nuestros clientes y por muchas empresas del sector, la mejor selección del riesgo y una optimización de los procesos de recuperaciones, nos permiten a todos estar mejor preparados y dotados que durante la última crisis económica.

 

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