Durante el pasado Congreso Nacional de Crédito, ANGECO promovió y organizó una mesa debate en la que se desglosaron los principales elementos de la directiva y se analizaron las posibles consecuencias e incertidumbres que plantea.

La mesa estuvo moderada por Carlos Ruiz, presidente de ANGECO, y en la misma tomaron parte:

  • Lucía Sánchez Ocaña: Responsable de la comisión de compliance de ANGECO y Head of Compliance y DPO de Cabot Financial Spain.
  • José Amérigo: Socio de PwC Tax & Legal España y Letrado del Consejo de Estado en excedencia.
  • Jacques Llorens: Director de estrategia y desarrollo de negocio de Zolva.

El primer punto que se destacó fue el de que siendo en principio bueno que exista una regulación, habrá que observar con cuidado cómo realizará cada país la transposición de la norma, ya que lo que marca la directiva son unos mínimos que, luego cada estado miembro puede ampliar como considere oportuno. Este hecho de que no hay una homogeneidad total, puede afectar directamente a la competencia entre estados ya que el que la regulación de un país sea más o menos restrictiva influirá en la decisión de desde dónde operarán las empresas.

Otro de los puntos debatidos fue el de quién será el regulador en España. Dentro de la prudencia necesaria dado el alto grado de incertidumbre, los ponentes mostraron su inclinación hacia que sea Banco de España ya que los requisitos que marca la norma son muy similares a los que establece la ley de prevención de blanqueo de capitales que es un tema que ya es regulado por el Banco de España.

Por otro lado, en opinión de los ponentes, esta normativa debe ayudar a la prevención del acoso y el respeto a los derechos del deudor. En este sentido se señaló que la directiva puede ser el principio de muchas cosas como puede ser el establecer la definición clara sobre qué se considera acoso en la gestión de deuda. En este punto se resaltó la importancia y el cuidado que debe tenerse para de evitar el riesgo de caer en una sobrerregulación.

Asimismo, los ponentes hicieron hincapié en la ventaja que suponía en este momento pertenecer a una organización como ANGECO ya que las empresas asociadas cuentan desde hace tiempo con una autorregulación que ya impone unos estándares de actuación. La consecuencia directa de este hecho es que la regulación que finalmente resulte de la transposición implique menos cambios operativos y será menos traumática para los asociados a ANGECO, que para aquellas empresas no asociadas y que hasta la fecha no se rigen por una autorregulación tan estricta como la de ANGECO.

La mesa de debate concluyó afirmando que, la transposición de la directiva sería un momento idóneo para que en España el regulador aprovechara y abordará una legislación más amplia que nos equiparara los países de nuestro entorno y en ese escenario el papel de ANGECO como principal asociación del sector es fundamental y debe convertirse en el principal interlocutor del regulador español.

Recomendados