Jose Luis Casero, es además de responsable de comunicación de ANGECO, presidente de la Comisión Nacional para la Racionalización de Horarios y miembro del Comité de Expertos del Gobierno para la Reforma Horaria.

El teletrabajo se ha convertido en una obligación y una necesidad para miles de empresas durante esta crisis. El escenario es diferente para cada compañía en función de su actividad, adaptación tecnológica, número de empleados. Pero hay una serie de aspectos a tener en cuenta. El primero, una nueva forma de organización del trabajo precisa de un nuevo plan operativo de puesta en marcha.
No es lo mismo implantarlo, hacerlo de forma ocasional por urgencias , que como modelo organizativo estructurado y pactado entre empresa y trabajadores.

Es recomendable desde el punto de vista de una buena organización,  que el teletrabajo sea meditado, pensado y estructurado para dar respuesta a las dudas y metodologías ante esta nueva forma de prestación laboral.

No todas las unidades de un negocio pueden implantarlo, lo que ni es justo ni injusto sino que deriva de la propia naturaleza diversa de la prestación laboral.
Además, resulta fundamental la comunicación interna a los trabajadores cuando se implantan en algunas unidades y en otras no, para no generar una sensación de diferente trato a los trabajadores.

¿Y por donde empiezo? Lo primero, conozcamos lo que existe desde un punto de vista de normativa. En nuestro país, hasta las modificaciones legislativas del articulo13 del Estatuto de los trabajadores por la Ley 3/2012, la implantación en las empresas del teletrabajo solo tenia como guía el Acuerdo marco de teletrabajo de 2002. ¿Y la “ley de teletrabajo” sobre la que trabaja el Gobierno?. Algo se ha oído y se ha visto en relación a la consideración del teletrabajo en la medida en que afecte al 30% de la jornada laboral. Pero aún es pronto para tomar en consideraciones todo este ruido en el que el proceso de negociación de agentes sociales y de otras entidades esta por construir.

Ante situaciones de crisis sanitaria, el teletrabajo puede ser un medio de respuesta para que la normalidad empresarial y laboral siga su curso en la medida de lo posible.. Ante situaciones de normalidad, un teletrabajo bien planteado y desarrollado es un modelo de productividad y conciliación para todos.

Seguir avanzando con guion y con el PLAN es el consejo. Aquí sugerimos el esquema que debería tener el plan de organización de una empresa en el ámbito del teletrabajo.

  1. Análisis y Planificación
  2. Identificación de nuestro valor empresa/servicio o producto
  3. Identificación de los puestos de trabajo
  4. Evaluación y desarrollo de las competencias requeridas
  5. Determinación de los objetivos
  6. Planificación de los recursos necesarios
  7. Armonización con Prevención de Riesgos Laborales
  8. Armonización con Protección de Datos y redes seguras
  9. Evaluación del trabajo
  10. Seguimiento y gestión de indicadores
  11. Comunicación + Comunicación
  12. Planificación tipologías
  13. Protocolo de trabajador
  14. Protocolo del Responsable/Empresa
  15. Herramientas y software para teletrabajar

Como pueden entender, no es fácil. Las cosas bien hechas exigen planificación y saber de que hablamos. Todo ha cambiado, recordemos el primer error en épocas complejas: aceptemos una realidad y el impacto de la crisis.

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